El tesoro de Juno

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Llegué a Alicante el 18 de febrero del 2018. Una fecha curiosa: 18-02-2018. Casi se lee igual del derecho y del revés. Nueve años han transcurrido desde esa fecha y mucho ha pasado en el mundo desde aquel día: La reunificación de Corea, la partición de Siria, Rosario Vargas presidenta de los Estados Unidos. Pero mi vida ha cambiado mucho más.

 

Todo empezó en la estación de tren. Tenía tiempo de sobra antes de la entrevista de trabajo por la que estaba aquí. Recuerdo que salí fuera de la estación y me senté en una especie de banco alrededor de un gran árbol. Entonces se me acercó ella. Una mujer vieja y arrugada. Posiblemente gitana. Vino derecha hacia mí y me preguntó:

 

·         Señorito, su futuro en las cartas por unos euros.

 

Yo nunca me he sugestionado por estas cosas, pero daba la casualidad que me habían sobrado tres euros del desayuno y tenía todavía bastante tiempo antes de la entrevista.

 

·         Mira, no me creo nada de las cartas, pero te doy tres euros si los aceptas.

 

·         Huyyy, que generoso es el señor… le voy a echar tres cartas por esas tres perras chicas que me da.

 

Pensé que se estaba riendo de mí, pero me daba un poco lo mismo.  Así pasaría el tiempo más rápido antes de mi entrevista.

 

Mi memoria me falla en ocasiones, pero intentaré repetir lo más exactamente posible las palabras de aquella bruja que tanto influyeron en mi destino posterior. He pensado en ese momento tantas veces durante mi vida en Alicante que parece una película antigua, como recuerdos lejanos muy presentes pero que se desvanecen con el paso de los años.

 

El ocho de bastos

 

 

 

·         Has venido aquí con problemas de trabajo. Vas a tener un juicio importante dentro de muy poco.

 

Vaya con la bruja, pensé, es obvio que estoy aquí para una entrevista, si no por qué vengo con corbata, una maleta pequeña y la bolsa del portátil. Me parecía tan claro que incluso una gitana podría intuirlo con solo mirarme. Entonces sacó su segunda carta

 

 

 

El As de oros

 

 

 

·         Vas a triunfar en tu entrevista. Dos personas te van a juzgar: un hombre y una mujer. Pero no te preocupes, saldrás triunfante.

 

 

Miré la carta y encontré algo extraño. Normalmente el as de oros tiene una moneda con una sola cara de un rey, reina o lo que fuera, pero la carta que me mostraba tenía dos caras en la misma moneda, algo que nunca había visto nunca antes.

 

No sabía que conclusión sacar. El mensaje era positivo. La vieja me decía que me iban a seleccionar en el trabajo. Pero uno nunca sabe, prefería no relajarme y prepararme para la difícil prueba. Me quedaba solo una carta y estaba expectante.

 

El tres de espadas.

 

 

El rostro de la agorera se crispo. Algo que me asustó un poco. Seguro que me venía ahora con algo malo para pedirme más dinero...

 

·         Tendrás problemas con el número tres, muchos problemas. Ten mucho cuidado con los miércoles y los meses de marzo.

 

Aquella si que era buena. Así que acabábamos la lectura de cartas con una especie de maldición. No me creía nada y me levanté para marcharme.

 

·         No se vaya todavía, señorito. No he terminado todavía...

 

·         Pues no te voy a dar mas dinero, le había dicho 3 euros.

 

·         No es por el dinero, es por su destino.... Aquí va otra carta

 

El nuevo de oros.

 

 

·         El tres te traerá problemas, pero el nueve llevara muy buena suerte, muchos oros.

 

Una de cal y otra de arena, antes desgracia y ahora fortuna. No se como lo hacen estas brujas para embaucar a la gente.

 

·         Vale gracias, le dije, preparándome para irme.

 

·         Solo tres cartas más, joven. Usted se lo merece

 

La torre.

 

 

·         Su destino está en el castillo, a los pies de la torre.

 

 

 

Y luego saco dos cartas más:

 

El Rey de Oros y El rey de copas.

 

 

Me miró con un gesto extraño y me dijo entre susurros:

 

·         Cuando encuentres las dos caras del rey del castillo encontraras tu tesoro.... El tesoro que te esta esperando en Alicante.

 

No sabía que pensar con tanto enigma. Tenía una entrevista importante en una hora y tenía que irme.

 

Metí la mano en el bolsillo buscando los tres euros y no los encontré. ¿Dónde los habría metido? Tenía que darle algo a la vieja así que saqué la cartera y la di diez euros. Me parecía mucho, pero bueno. No fuera que me echara un mal de ojo antes de mi cita.

 

·         Que generoso es el señorito, que dios le bendiga. Espere un momento...

 

Y me dio el as de oros.

 

·         Guárdelo como amuleto, le traerá suerte en todos los años que vivirá aquí.

 

 

 

Y eso fue todo. Yo me fui por mi lado y ella por el suyo. Nunca la volví a ver por mucho que la busqué por la estación. Simplemente desapareció de mi vida, pero sus palabras o profecías me acompañaron durante mucho tiempo.

 

Hice la entrevista con Nepo y Mariana (un francés y una italiana) para la compañía Papoitte. Me seleccionaron para el puesto. Y no se lo van a creer, los dos examinadores se parecían de alguna manera a esa doble cara del as de oros que me dio la gitana.

 

Me seleccionaron y llevo viendo ya nueve años en esta ciudad de luz, mar y un castillo. Puede parecer que el tiempo transcurre lento, pero estos nueve años han pasado como un rayo en mi vida.

 

Me han ocurrido muchas cosas, buenas y malas. Y curiosamente en los días fatídicos y propicios que me predijo la agorera.

 

Un tres de marzo se me rompió la lavadora y se salió toda el agua. No fue tan grave, fue mucho peor otro tres de marzo, justo a los tres años de vivir en Alicante cuando me despidieron. Fue muy estresante porque pasaron en contrato a una compañía india por la mitad de precio y yo era “redundante”. Afortunadamente a los 9 días me volvieron a llamar. Resulta que los indios habían perdido toda la base de datos del CMS que trabajaba y no tenían copia. Increíble. Gracias a dios que había guardado una copia de mi trabajo y allí tenia el Tera del MySQL. Por supuesto me readmitieron y promocionaron. Pero lo pase fatal entre tanto. He de confesar que llevaba la carta, el as de oros

 

A los nueve meses encontré a mi novia Li, una turista canadiense que paseaba por el parque de la Ereta, con unas impresionantes vistas sobre el castillo.

 

Creo que es el momento que les mencione la historia del castillo y la cara que se ve, la cara del moro. Hay una leyenda con unos amates suicidados y el padre de ella, el rey del castillo que murió de pena. Muy bonita, pero no tenia nada que ver con la profecía que me dijeron mi primer día en Alicante

 

·         Cuando encuentres las dos caras del rey del castillo encontraras tu tesoro.... El tesoro que te está esperando en Alicante.

 

La primera cara todo el mundo la conoce, pero tenía que encontrar la segunda faz. Hablando de façes, en Alicante también está la Santa faç que el sudario de Cristo según la tradición. Se encuentra en una capilla cerca de la ciudad. Pensé que, tras verlo, encontraría un tesoro, pero no fue así. Ya saben Cristo rey, la otra cara del rey del castillo… Esperaba una especie de revelación que no ocurrió. Después de esto deje de pensar en predicciones y estas tonterías.

 

El tiempo transcurría rápidamente, los meses y los años. Al final convencí a mi novia Lianne que se venga a vivir a Alicante y tenemos un apartamento con vistas al castillo. La ultima novedad en nuestras vidas es que hemos adoptado un perrito. Se llama Niko.

 

Entonces ocurrió. Se cumplió la predicción que ya había olvidado. Cumplían justo los 9 días, 9 meses y 9 años de mi venida a alicante. Había salido con mi perrito a pasear por el parque de la Ereta. Mi médico me había recomendado que hiciera ejercicio todos los días y esta era la excusa perfecta para hacer caso. Cuando vi la primera cara apenas lo remarqué. He de precisar que el día anterior había llovido bastante, cosa rara en Alicante, y había mucho barro y algunos pequeños desprendimientos. Nada serio. Caminé como veinte minutos con el perro

 

Entonces levanté la vista y observé algo extraño en la montaña. Era como una cara grotesca. Me quedé mirándola un rato sin saber que pensar. Niko empezó a ladrar y se dirigió a una especie de barranco o agujero en el suelo, a los pies de esa cara.

 

No se lo van a creer, pero encontré una especie de hueco en una piedra lleno de monedas que parecían de oro, cada una de ellas con una doble cara por el anverso y en el reverso un barco. El corazón me saltaba. Cubrí todo con unas ramas y vine al cabo de una hora con Lianne y un carrito de la compra. En total eran 999 monedas.

 

Después de la euforia llego la realidad. Me puse a investigar en internet y eran monedas de la roma republicana. As de roma (dios como el as de oros, la carta que me dio la vieja). Posteriores al 211 a.C. El anverso muestra la cabeza laureada del dios Jano. Yo no sabía nada de divinidades romanas, pero Jano está representado siempre con dos caras y es: protector en la guerra y garante de la paz, dios del principio y el fin, de las idas y las partidas. De su nombre deriva el mes de enero

 

Respecto al valor del tesoro recibí una dura decepción. No era oro, sino bronce. En un principio el as era la mayor moneda romana, pero sufrió una progresiva disminución en su tamaño y peso por la inflación de las guerras púnicas. En ebay se vendía por 9 euros. Y me avisaron que si inflaba el mercado vendiendo muchas su precio bajaría. Tras muchos discutirlo con Li decidimos donarlo al museo Arqueológico de Alicante.

 

Pero algo saque de aquella predicción con las cartas. He tenido una buena vida en esta ciudad (con sus más y sus menos), salí en la prensa como un descubridor arqueológico y Hacienda me ha permitido deducirme algo de dinero en la declaración de la renta gracias a la donación que hice. ¿Saben cuánto?

 

999,99 euros.