El plan Reset

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El plan era simple. Crear un virus de una tasa de mortalidad muy baja pero continua. La cepa madre era de Saar. Se hicieron múltiples experimentos en el laboratorio de fort detriek desde 2008 al 2013. El objetivo era conseguir que la tasa de infección del Saar en los murciélagos consiguiera llegar a los humanos. La clave fue la enfermedad VIH en los insectos con lo se consiguió finalmente infectar humanos. Paralelamente se creo una versión militar del virus con una tasa de mortalidad mucho mayor. Lógicamente se prepararon medicamentos contra el VIH en su variante de enfermedad respiratoria del Medio Oriente como protección.

 

En este punto se transfirió a un investigador a otro laboratorio fuera de Estados Unidos, justamente al laboratorio Winnipeg de Canadá. La parte más maquiavélica del plan viene ahora.

Se consiguió que los servicios secretos chinos lo roben y lo pasen de contrabando a China. El destino final era conocido por todos, el principal laboratorio vírico de China situado en Wuhan. El virus fue liberado por accidente, de acuerdo con el plan.

La organización mundial de la salud tenia su propio plan de respuesta: contención y la creación de una vacuna global que estaría lista en menos de un año. El chivo expiatorio fue definido, el mercado de animales de Wuhan. Así el origen natural del virus fue ratificado por la comunidad científica internacional

Pero la respuesta de la OMS fue tan lenta que permitió que el virus se expandiera por todo el mundo.

Esta lentitud también estaba planeada. Negando en un principio la alta tasa de contagio se consiguió que todos los países se infectaran. Al llegar a un punto elevado se comenzó a contabilizar todos los muertos en cada país como exclusivamente del Corona Virus. La consecuencia fueron los cierres y confinamientos unido a una campaña mediática para mantener en el miedo a la población.

La cuarentena se tenía que mantener el máximo tiempo posible para destruir la economía de todos los países del mundo. Crear disturbios sociales disfrazados de raciales para romper la cadena de suministros.

El plan entro en su fase americana con la campaña Black lives matter.  Paralelamente se debería atacar cualquier tratamiento potencial desacreditándolos. Solo podría haber vacunas, creadas por las grandes compañías farmacéuticas en control de la Elite. Cualquier persona en contra del plan se consideraría enemigo publico y se le desacreditaría en todos los medios. El objetivo era que toda la población mundial y sus gobiernos siguieran la agenda. Si en algún punto se elevaban voces en contra se liberaría el virus militar con 30% de letalidad, para que las muertes aumentaran drásticamente y todos se plegaran al plan. El mensaje era muy claro. La OMS te dijo que lo que hacer, si te niegas mira lo que te puede ocurrir

La fase final era la vacunación global, empezando por el ejercito y policía, sanitarios y funcionarios de los estados. Después vendrían otros grupos de riesgo como personas mayores. La vacunación no sería obligatoria, pero se creo que concepto the VIRUS GREEN CARD. Solo los vacunados podrían viajar en avión y tren. Lo mismo se aplica para los conciertos, museos y eventos deportivos. Poco a poco todo el mundo estaría vacunado, y los que no estaría poco a poco más fuera del sistema.

¿Y todo para qué? Para conseguir el reset, la transición a la economía digital, la desaparición progresiva del dinero en billetes porque se consideraría fuente de posible contagio. Casi toda la población mundial estaría registrada en servidores que premiarían el comportamiento sumiso al sistema y castigaría a los rebeldes y cospiranoicos reduciendo su presencia en las redes o incluso negándoles el acceso a internet o a su cuenta bancaria. Este sistema de créditos sociales ya se aplica en China desde hace unos años.