Gumersinda y el gorrión

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Me llamo Gumersinda Gris Gutierrez y soy jubilada. Llevo una vida de maruja, limpiar la casa, ir a la Iglesia, sacar a pasear al perro, etc.

Hace unos días que había visto un gorrioncito que se había caído del nido y se escondía debajo de un coche. No estaba abandonado, pues su familia vive en el árbol en frente de mi balcón, y le bajaban comida.

Lo recuerdo muy bien, era el dia de la madre. Me desperté pronto, sobre las 7. Fui a misa de nueve y luego volvi a mirar la misa de la tele. Sesión doble. Que quieren, ya nadie ora por nadie. Por eso yo tengo que rezar por los otros, me hace bien.

Yo estaba preocupada por el Pajarito. Quería recogerle pero no se dejaba atrapar. Vino un chico joven y se empeño en cogerlo. No es malo, se llama Borga y yo le conozco del barrio. Le he visto en el parque tomando cerveza y fumando drogas con sus amigotes. Las nuevas generaciones están perdidas, ya no tienen valores.

Me quede un rato mirando al muchacho que no conseguía atraparlo. Como el gorrion era tan pequeñito se escapaba.

Yo le dije que la única manera era meterse debajo del coche y con el abrigo, tirárselo encima. Así lo hizo el chico y al final teníamos a pin pin. Qué bonito era…

Entonces su familia vino a revolotear por encima haciendo ruidos. Querían avisarnos que era su hijito y que no le hiciéramos daño. Empecé a hablar con el chico

·     ¿Pero que vas a hacer con el pajarito, muchacho? ¿A dónde vas a ir?

·    No sé, señora, iba a dar una vuelta con los amigos y enseñárselo.

·     Mira, mejor déjale ir, que esta toda su familia volando encima y no quieren que te lo lleves, que es el día de la madre.

·    Tiene razón señora, los suelto.

MuMuy bien, le voy a llamar Borja en tu honor.

Y el gorrion Borja, recien bautizado, se volvió a esconder debajo del coche.

Yo me fui con mi perro lucky a dar una vuelta, pero estaba todo el tiempo pensando en el pobre pajarito, como pasaría la noche fuera del nido.

Al volver me lo encontré en el portal de mi casa, escondido en una grieta. Quise cogerlo, pero lucky se puso como una fiera y me dio miedo que se lo comiera. Así que subí el perro a casa y le limpie bien las patas como siempre hago.

Seguía pensando en el gorrión y baje a la calle con una toalla para llevármelo, pero había desaparecido. Baje al sótano donde tengo un trastero, para ver si había entrado agua pues a veces pasa cuando llueve. Todo estaba bien.

Cuando subía a mi casa volví a mirar en el portal, y allí estaba pin pin. Le tire la toalla encima y lo atrape. Me lo subí a casa. Pobrecito, tenia frio. Le di de comer un poco de chia que compro yo en el herbolario, de la cara. Le sentó muy bien. Esa noche durmió calentito en un nidito que le hice.

A la mañana siguiente lucia el sol. Puse a Borja en la terraza para que le diera el aire un poco. Le metí dentro de un tiesto, pensando que no se escaparía y lo cubri con un plastico malucho de una bolsa de los chinos con agujeros para que el pobre nos se afixie. Otros pájaros piaban, creo que era su familia.

No sé cómo lo hizo, rompio el plastico y saltó, y eso que vivió en un tercero. Planeo con sus alitas y desapareció.

Por la tarde me fui a pasear al perro y lo volví a ver. Debajo del mismo coche. El ingrato, con todo lo que he hecho por él. Ya no te vuelvo a recoger y darte de comer mi chía de la cara. Que te den pin pin.

Me he vuelto a asomar a la ventana y he visto que su mama gorrion bajaba y le dejaba comida en la boquita. Que lindo borjita.

Volvi a mirar y ya no estaba. Creo que su familia le rescato. Se juntaron todos y como no pesa nada, le cogieron con el pico y le llevaron de vuelta al nido.

 

Esto me recuerda a otras historias con pajaros en mi vida. Que ahora les contaré.