El pequeño Napoleón

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Era septiembre del 2019, estaba preocupado por la renovación de mi contrato. En aquellos tiempos trabajaba para la ONU en su sede de Valencia. Pero como autónomo contratado por F*kHire que a su vez me subcontrata a TrinitaSystem y que a su vez me subcontrataba a Destroitte SL. Tienen que comprender que mi tarta de salario se dividía entre cuatro y a mí me tocaba solo 1/4.

Fue a media mañana cuando recibí una llamada de F*kHire en la que me comunicaban con triste voz que no me renovarían el contrato. Triste para ellos, que dejaban de ganar dinero por mí sin hacer nada.

Rápidamente llamé a mi jefe Napo. Es un francés con complejo de superioridad que nos hizo la vida imposible a todo el equipo desde que llego. Como no, trabajaba para Destroitte SL y su máxima era Destruye y vencerás.

Sabía que era una tarea perdida, quería meter a toda costa en el equipo a una amiga suya de Destroitte. Intenté hacer Ingeniería social y ponerme el sombrero de colores de Edward de Bono. Comencé con el sombrero blanco y le argumenté todas las cosas que había hecho durante 10 meses, mis logros. El pequeño Napoleón fue implacable, se puso el sombrero negro y me dijo que había cometido un error gravísimo ayer mismo con unas estadísticas. Mierda, me había puesto una trampa haciendo algo por primera vez y es normal que me equivoque. Estoy seguro que lo hizo a propósito.

Luego en un alarde de cinismo se puso el sombrero rojo de las emociones y me dijo que lo sentía, que siempre seriamos amigos e incluso me daría una carta de recomendación. Casi prefería que una víbora como el no tuviera ningún contacto conmigo en el futuro.

Viendo lo que había, me puse el sombrero amarillo del optimismo. Trabajos hay muchos y es mejor NO estar con un manager que minimiza tus logros para maximizar los suyos, Nos trataba como soldados que mandaba al frente. Si había una derrota era nuestra culpa, cuando tocaba la victoria era la suya por derecho propio.

Luego me puse el sombrero verde de las ideas nuevas y pensé rápidamente en actualizar mi cv y ponerme a buscar trabajo en LinkedIn.

Cuando ya colgué el teléfono me puse el sombrero azul de la visión global y me dije a mi mismo: Mejor fuera que dentro. Este pequeño Napoleón nunca cambiará y trabajar con él es una pesadilla continua. Al despedirme me hace un favor: el de no verle nunca más en mi vida…

Pero al final me puse el sombrero negro yo también y le desee a mi exjefe que le pase lo mismo que a mí. Que algún día le toque la justicia. Quien a hierro mata, a hierro muere. Estoy seguro que algún momento tendrá un jefe más malo que él que le haga lo mismo que el hizo conmigo. O mejor todavía, que le despidan de Destroitte SL y tenga que hacerse autónomo como me obligaron a mí. Tarde o temprano a todo cerdo le llega su San Martin o como lo dicen en francés: Chaque soldat trahi mérite ce qui lui est dû.