Cuando pensamos en droga, nos viene a la cabeza la cocaína, la heroína o incluso la marihuana. Pero drogas son todas aquellas substancias que modifican el comportamiento humano. El tabaco es una droga legal, al igual que el café. Las drogas tienen normalmente efectos de abstinencia. Todos hemos visto que nerviosa se pone la gente cuando no toma el café de la mañana.
Vamos a hablar de otra droga, altamente adictiva que ha tenido efectos desastrosos en la historia. Hablamos del azúcar.
El azúcar comenzó a producirse a partir de la caña en el sudeste asiático, particularmente en India, hace al menos 4.000 años y su procesamiento en India hacia el 500 a.C.
La tecnología para cristalizar el jugo de caña permitió su transporte y difusión. Su consumo fue un lujo deseado en la Europa medieval. Se dice que se llegaba a intercambiar un kilo de azúcar por un kilo del mármol más fino de las canterías italianas, y que los grandes palacios de Marrakech fueron financiados por el tráfico de azúcar.
Durante la Edad Media, los árabes expandieron el cultivo y técnicas de refinamiento del azúcar por el Mediterráneo y luego a España. El producto era tan costoso que solo lo consumían las élites europeas.
Pero todo cambió con la colonización de América desde el siglo XVI, los europeos implantaron la caña de azúcar en el Caribe y regiones tropicales continentales, usando mano de obra esclava para sostener la producción en masa.
Este sistema permitió que el azúcar pasara de ser un producto exclusivo para convertirse en un bien de consumo popular y uno de los productos más importantes de la economía atlántica.
Como una de las peores drogas que existen, su trafico y consumo fue catastrófico en muchos aspectos.
La industria azucarera americana impulsó la consolidación del sistema esclavista, provocando el traslado forzoso de millones de personas desde África y una fuerte transformación de las sociedades americanas y europeas. Los esclavos no solo cultivaban la cana de azúcar, sino también el tabaco, otra de las drogas que han asolado el planeta y tantas enfermedades han causado.
El comercio triangular se baso en la importación de esclavos de África y la exportación de azúcar y trabajo (entre otros productos) a Europa. Sin la producción de esta droga, el trafico de esclavos se hubiera reducido mucho.
Pero el azúcar no es solo el origen de la trata de esclavos. La afluencia masiva de esta droga en Europa a bajo costo supuso un cambio en hábitos alimenticios, para peor.
Aumentaron los problemas de salud en Europa, desde la caries hasta la diabetes y la obesidad por su consumo masivo.
Analicemos esto en detalle. Desde finales del siglo XVII y sobre todo en los siglos XVIII y XIX, el aumento del consumo de azúcar se relacionó directamente con el incremento de enfermedades dentales, especialmente la caries. Personajes históricos como la reina Isabel I de Inglaterra ya mostraban signos severos de mala dentadura por su afición a los dulces.
Hoy está demostrado que el azúcar es uno de los principales factores de riesgo para la caries, una epidemia persistente en Europa y el resto del mundo.
El azúcar se convirtió en una "caloría vacía". El aporte energético rápido desplazó alimentos más nutritivos en la dieta popular, contribuyendo tanto a la obesidad como a la malnutrición en ciertos contextos.
Desde el siglo XVIII, y especialmente tras la industrialización de productos azucarados, aumentaron las tasas de obesidad, diabetes y, posteriormente, enfermedades cardiovasculares, ligadas al exceso de azúcar en la alimentación de masas.
Durante la Revolución Francesa (finales del siglo XVIII), la diabetes era una enfermedad ya conocida pero poco comprendida y de muy difícil tratamiento. En esa época, los diagnósticos se realizaban principalmente por la detección de orina dulce, y se sabía que la enfermedad era más común entre personas de nivel de vida alto, posiblemente por una dieta rica en azúcares y carbohidratos refinados. Algunos historiadores han sugerido, que Jean-Paul Marat, uno de los líderes de la Revolución, pudo haber sido diabético debido a su afición por los dulces y síntomas como sed excesiva y consumo constante de alimentos azucarados; sin embargo, la mayoría de los historiadores coinciden en que Marat sufría principalmente de dermatitis y problemas cutáneos graves, más que de diabetes.
El azúcar pasó de remedio exótico y símbolo de distinción a ser señalada como uno de los principales enemigos de la salud europea moderna, dejando una herencia de enfermedades crónicas, dental y metabólica, que persiste hasta hoy.
La OMS recomienda no superar el 10% de las calorías diarias mediante azúcares añadidos y sugiere, si es posible, bajar al 5% (es decir, menos de 25-50 gramos/día para un adulto promedio).
Pero la misma industria alimentaria azucarera está en contra de estas recomendaciones. Al igual que con el tabaco, los intereses económicos priman sobre la salud.
Esta es una pequeña lista de los efectos del consumo de azúcar:
- Obesidad: El 68% de los adultos en América presentan sobrepeso u obesidad, una condición que aumenta exponencialmente el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
- Diabetes tipo 2: Más de 800 millones de personas viven con diabetes a nivel mundial, cifra que se cuadruplicó en las últimas tres décadas. El mal control de la glucemia, provocado en parte por el elevado consumo de azúcar, causa más de dos millones de muertes anuales y una alta prevalencia de complicaciones como ceguera, insuficiencia renal o amputaciones.
- Enfermedades cardiovasculares: El exceso de azúcar en la dieta aumenta el colesterol LDL, eleva los triglicéridos y la presión arterial, incrementando el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.
- Caries dental: El azúcar es la principal causa de caries: las bacterias bucales lo fermentan y producen ácidos que dañan el esmalte. Más del 60-90% de los niños en edad escolar y casi el 100% de los adultos presentan caries en todo el mundo, en gran medida por consumo de azúcar añadido.
- Depresión y salud mental: Estudios señalan una mayor incidencia de depresión y trastornos del ánimo en poblaciones con alto consumo de azúcar añadido, además de impacto sobre la memoria y la cognición.
- Cáncer, asma y muerte prematura: El consumo excesivo también se asocia a un aumento del riesgo de cáncer, asma, gota y muerte prematura.
Si no han cambios radicales en la libre venta de esta droga. El mundo se encuentra abocado a una degeneración masiva de la salud de la humanidad.