El elefante de Carlomagno
verano del 802
Lo conseguí. He logrado lo que Aníbal no pudo. He traído un elefante desde Bagdad hasta la capital de los francos, esta ciudad que llaman Aquisgrán, Aquae Granni o Aquisgranum.
Mi señor Harún al-Rashid ( هارون الرشيد, Aarón el Justo) me encargo esta delicada misión. Llevar tres regalos especiales al rey de los francos: un elefante asiático llamado Abul-Abbas, un reloj y un juego de ajedrez de marfil. Todo muy simbólico. Buscamos alianza con este poderoso soberano. Los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Y tenemos enemigos comunes: los emires omeyas de Córdoba y los malditos bizantinos. Unos musulmanes como mi señor y otros cristianos como los mismos francos. Así es la política.
No fue un viaje fácil. Desde Bagdag no dirigimos a Egipto y luego bordeando la cosa africana. Nos embarcamos cerca de la antigua Cartago hacia Italia. Llegamos al puerto Porto Venere (Italia) en octubre del año 801. Pasamos el invierno en el invierno en Vercelli, y en la primavera atravesamos los Alpes. Nunca he visto montanas tan altas y con tanta nieve. El mismo anibal partio con 37 elefantes desde Hispania y solo uno llego a Italia. Yo, por el contrario, partí con uno y lo conservé hasta mucho más al norte. Por mi propio interés. Si hubiera muerto el elefante durante el trayecto, yo también moriría. Fue la promesa de mi señor Harún al-Rashid, el rey de los persas como le llaman aquí en el frio norte.
Mi querido Abul. Tu nombre esta bendito pues está escrito en el Coran. En la SURA 105, AL FIL (EL ELEFANTE).
(1) ¿No has observado lo que hizo tu Señor con el ejército del elefante?
(2) ¿No has visto cómo desbarató sus planes [de destruir la Ka‘bah]?
(3) Y envió sobre ellos bandadas de aves
(4) que les arrojaron piedras de arcilla dura,
(5) y los dejó como heno carcomido.
Conozco muy bien esa historia. Cuando los etíopes quisieron destruir la Meca y Ala detuvo al elefante líder, que se negó a avanzar dirección a la Meca, pero si en cualquier otra dirección. Luego el mismo Ala envió su ejército de pájaros que arrojaron rocas a las tropas invasoras que fueron destruidas. No se puede luchar contra la voluntad de Ala.
Pero los francos no tienen interés en nuestro libro sagrado. Tan solo Alcuino de York, el maestro del mismo Carlomagno se interesa por nuestra religión y nuestra lengua. También el arquitecto real, Eudes de Metz me pregunta mucho sobre Bagdad y los palacios de allí. A el no le interesa la religión, pero si los edificios.
Desde Vercelli a Aquisgrán hay unos 900 km. El viaje por las Galias fue esplendido. Todos los campesinos se asombraban al ver a nuestro noble animal. Una mezcla de miedo y admiración.
Algunos pensaban que la nariz era una serpiente. Otros decían que las orejas eran alas. Muchos le veían como una encarnación del demonio.
Afortunadamente Carlomagno nos envió un pequeño ejército para escoltarnos. Hombres fuertes cubiertos de hierro con caballos mucho más grandes que los árabes. Les he visto en acción y son temibles. Ruego a Dios que nunca se enfrente nuestros pueblos y que ataquen solo a los bizantinos y a los omeyas de córdoba. Carlomagno es imparable. Ha conquistado media Italia y pronto llegara a la frontera con Bizancio.
A mi regreso debo informar al sultán. He tomado nota de todo, los castillos y ciudades, los campos de cultivo y el ganado. Esta es una tierra rica, pero fría. Con muchos bosques con caza y madera. He encontrado muchas ruinas romanas y sospecho que muchos son todavía paganos en su corazón. Fingen ser cristianos. Pero que voy a contar yo. De madre judía y de confesión musulmana por interés. Me comprendo muy bien con los Zoroastristas persas e incluso con comerciantes hinduistas. Creo que hay un dios, pero no sé muy bien el cual. Espero que al morir este en el lado correcto.
El palacio de Aquisgrán es interesante, pero parece pequeño en comparación con los palacios de oriente. No puedo decir esto a mis amigos francos, he de ser diplomático. Me han contado que esta ciudad se llamaba en tiempos de los romanos Aquae Granni, y estaba acondicionado con termas sobre una superficie de 20 hectáreas. La antigua ciudad romana fue destruida por tribus barbaras. El padre de Carlomagno, Pipino III el Breve hizo construir en el 765 un palacio sobre los restos del antiguo edificio romano; ordenó igualmente que se restaurasen las termas, desembarazándolas de sus ídolos paganos. Aunque todavía hay ruinas por doquier. Y sospecho que todavía hay muchos que hacen ofrendas a Hermes y otros dioses
Fue solo en el 790, cuando Carlomagno decidió residir en esta ciudad y hacerla capital de su imperio. He hecho amistad con Eudes, el arquitecto. Me conto que las obras se iniciaron en el 794. El plan de trabajo adoptado por el de una gran simplicidad geométrica: al igual que nuestra arquitectura y ornamentación
Eudes decidió conservar el trazado de las antiguas calles romanas, inscribiendo el palacio en un cuadrado de 360 pies carolingios para cada lado, es decir, 120 metros. El cuadrado en cuestión tiene una superficie total de 20 hectáreas, que está dividido en cuatro por un eje norte-sur (correspondiente a una galería de mampostería) y un eje este-oeste (correspondiente a una antigua calle principal romana). En la zona norte de dicho cuadrado se encontraba la sala de la Asamblea, al sur la catedral. El nuevo proyecto de Eudes es trazar un triángulo hacia el este para enlazar las termas con el complejo palatino.
Que voy a decir a mi amigo. Su catedral me parece una versión reducida de Haggia Sofia en Constantinopla. Hay iglesias parecidas en Italia, como la de Ravena. Pero aquí, en el lejano norte, es única. Le he dado algunas ideas, como decorar los arcos de su iglesia con colores negros y blancos, como la gran mezquita de Cordoba. Quizás me escuche.
Lo que hace verdaderamente singular a Oche como lo llaman los francos son sus termas. Debieron ser impresionantes en tiempos de granus. Torpemente reconstruidas por el padre de Carlomagno y ahora embellecidas por Eudes. El agua está caliente y es un placer bañarse en ellas. Especialmente en inverno.
Fue en las termas donde tuve una de las experiencias diplomáticas más extraña de mi vida.
hasta llegar a la residencia del emperador en Aquisgrán (Alemania), el primero de julio de 802.
La travesía de Abul-Abbas desde el Califato Abasí —o también denominado Imperio— hacia Europa empezó en un viaje por el mar Mediterráneo en un barco que desembarcó en Porto Venere (Italia) en octubre del año 801. El elefante y su mahout —persona que conduce el elefante—, un judío del Norte de África llamado Isaac, pasaron el invierno en Vercelli, y en la primavera empezaron la marcha a través de los Alpes, hasta llegar a la residencia del emperador en Aquisgrán (Alemania), el primero de julio de 802.
En 804 el rey Godofredo I de Dinamarca atacó la ciudad de Reric —actualmente Lübeck—, una aldea comercial cerca de Dinamarca, e hizo que la gente se fuera a la nueva aldea comercial de Hedeby; su meta era asegurar la cuota danesa en el comercio de los países del norte. Carlomagno movilizó a sus tropas contra los daneses y envió a su elefante a unirse a la batalla.
En 810, cuando tenía cuatro décadas o un poco más, Abul-Abbas murió de neumonía, probablemente después de nadar en el Rin.
El primer elefante del que se sabe que estuvo en el norte de Europa fue Abul-Abbas, un elefante asiático que el emperador Carlomagno recibió como regalo de parte del califa de Bagdad Harún al-Rashid en el año 798. Abul-Abbas era un elefante blanco, un regalo impresionante y poco común.
La travesía de Abul-Abbas desde el Califato Abasí —o también denominado Imperio— hacia Europa empezó en un viaje por el mar Mediterráneo en un barco que desembarcó en Porto Venere (Italia) en octubre del año 801. El elefante y su mahout —persona que conduce el elefante—, un judío del Norte de África llamado Isaac, pasaron el invierno en Vercelli, y en la primavera empezaron la marcha a través de los Alpes, hasta llegar a la residencia del emperador en Aquisgrán (Alemania), el primero de julio de 802.
En 804 el rey Godofredo I de Dinamarca atacó la ciudad de Reric —actualmente Lübeck—, una aldea comercial cerca de Dinamarca, e hizo que la gente se fuera a la nueva aldea comercial de Hedeby; su meta era asegurar la cuota danesa en el comercio de los países del norte. Carlomagno movilizó a sus tropas contra los daneses y envió a su elefante a unirse a la batalla.
En 810, cuando tenía cuatro décadas o un poco más, Abul-Abbas murió de neumonía, probablemente después de nadar en el Rin.
He de decir que Carlomagno estaba encantado con el elefante. Era la joya de su zoológico donde también tenía unos monos que mi señor le regalo, pájaros exóticos y muchos otros animales de estas tierras del norte como osos blancos y negros, lobos, etc. Sin lugar a dudas estaría dispuesto a escucharme. Mi señor Aarón el justo me había dado instrucciones muy precisas.
Cuando Carlomagno me invitara a jugar al ajedrez con él, yo debería atacar de manera muy fuerte para hacerle perder muchas piezas, y después dejarme ganar por el emperador de los francos. Durante la partida le revelaría el secreto de los tres regalos que le hizo el sultán de Bagdad:
El elefante es el poder del ejercito
El reloj el tiempo que pasa y hay que actuar pronto
El ajedrez sobre el que jugamos es el mundo que hay que repartirse entre los dos grandes soberanos del universo: Carlomagno y mi señor el rey de los persas.
Hace un ano Carlomagno había conquistado Barcelona. Esto interesaba en gran manera a nuestro sultán pues debilitaba a los omeyas de Córdoba. Pero tampoco nos convenía que los francos conquistaran toda Hispania. Tenía que convencerles de alguna manera que atacara hacia el este, a Bizancio. Sería una jugada maestra de la alta política. Tras vencer a los búlgaros y Avaros estaría en las puertas de Bizancio. Entonces Bagdad atacaría por el sur. Y Constantinopla seria conquistada para el Islam.