La asombrosa vida de Mira Heleniki.

Mira nació en Alemania de padres búlgaros. Hizo la escuela primaria cerca de Stuttgart, pero sus padres retornaron a Sofía cuando ella tenía 12 años. Y continuó sus estudios allí. La secundaria y luego la universidad, donde se licenció en Ciencias Políticas.

A los 30 años, tenía un novio que no amaba y un trabajo en el que ganaba apenas 400 € al mes. Esa no era la vida que deseaba.

Y se arriesgó a cambiar y emigró a París. Los comienzos no fueron fáciles. Ganaba mucho más que en Bulgaria. Pero la vida en París era muy cara. Fue cambiando de trabajos a otros puestos de más responsabilidad y un sueldo un poco mejor. Un día llegó la oportunidad de su vida. Le propusieron un trabajo genial en un banco de Luxemburgo. No se lo pensó dos veces y volvió a emigrar. 

Esta vez la vida le sonreía. Pudo poner toda su energía organizativa en reestructurar su departamento. Los buenos resultados le hicieron ganar el reconocimiento de sus jefes. Todo iba perfecto. Incluso se compró una casa gracias a un ventajoso crédito ofrecido por el banco donde trabajaba. También encontró un nuevo novio. Se llamaba Ludovic y era de Lieja, una ciudad no muy lejos de Luxemburgo. A Mira le gustaba mucho su aire bohemio y artista. Ludovic trabajaba como profesor de dibujo técnico en una pequeña escuela en un pueblecito muy cerca de Liège.

Mira se encontraba uno de los momentos más buenos de su vida. Hizo un curso de coaching, algo que siempre había querido aprender.  Incluso se preparó unas oposiciones para entrar como funcionaria de la Unión Europea. Hizo el examen y entonces su vida dio un giro inesperado.

Sacó un 7,4 cuando la nota para aprobar era 7,5 y por ello, Mira no consiguió el puesto de funcionaria. Al principio se deprimió mucho, pero no hay dos desgracias sin tres.

Le avisaron del trabajo que su contrato iba a caducar, había recortes de presupuesto y que como ella era la última que había entrado, probablemente la despediría.

Mira, entró un poco en depresión. En estos duros moentos, con su novio lo llevaba mal. En realidad, se pensaban separar, pero….  ¡Sorpresa! Se quedó embarazada. Un momento culmen en la vida de Mira. Esperaba un bebe, la iban a echar del trabajo. No había aprobado la oposición para ser funcionaria y su vida anterior estaba a punto de cambiar, a peor.

Solo la idea de tener un hijo le daba un poco de esperanza, pero bastante oscura.

Para entender toda la historia, debemos comprender un poco al mundo de Ludovic, ese bohemio profesor de arte en una pequeña escuela. Él era un poco mayor que mira, soltero, con malas experiencias con las mujeres. Había encontrado una chica que le gustaba. No obstante, los problemas que tenía ella en ese momento, le afectaban y no se sentía muy cómodo con ella.

Al contarle Mira entre lágrimas que se había quedado embarazada, Ludovic pasó por varias etapas muy típicas en psicología. Primero lo negó. Intentó convencerla de que abortase que no lo podía tener, pero Mira se negó, quería tener al bebe.

Luego entró un poco en depresión, lamentándose de cómo había sufrido siempre por las mujeres, cómo le podía pasar esto a él. No se sentía con fuerzas para ocuparse del bebé.

Y al final, la tercera etapa de aceptación le dijo que, si lo quería tener, que lo tuviera. Incluso le pidió a Mira que se fuera a vivir a su casa de Lieja.

Mira, no estaba mucho por esa labor. No quería vivir con él, pero le gustaba que se responsabilizara como padre.

Pero después de la tormenta, siempre sale el sol de nuevo. Al final todo salió bien. Mira, tuvo el bebé. Gracias a las ayudas sociales de Luxemburgo, los comienzos no fueron tan duros. Estuvo un tiempo cobrando unas subvenciones que le daban para pagar su piso y poder vivir medianamente bien.

Y empezó poco a poco a acercarse más a Ludovic. Y al final han encontrado una solución intermedia. Serían padres separados, pero juntos. Cada uno vivía en su casa y se veían los fines de semana con el niño.

Gracias a los estudios que realizo a distancia sobre coaching y psicología, creó su propio gabinete de empoderamiento de mujeres. Hacía talleres orientados a señoras adineradas, sobre cómo las mujeres pueden tomar el control de su vida. Ponia su propia experiencia como ejemplo: de tenerlo todo a no tener nada y luego volver tenerlo todo y un poco más.

Porque ahora, Mira, tenía una pareja, un hijo maravilloso y era independiente económicamente gracias a su negocio de Coaching.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.