Me han abducido los extraterrestres. Sí, me han abducido. Aunque mi psiquiatra dice que me lo he inventado todo. Pero no es verdad. Lo viví en primera persona. No sé muy bien cómo comenzó todo. Me encontraba en una especie de sala de espera. Había muy poca gente y nadie hablaba. Están con la cabeza baja. Entonces alguien me llamó por mi nombre. Pero no era un altavoz. Era algo como telepático. Lo escuché en mi cabeza. Me levanté y vi un señor muy alto esperándome en una puerta. Era un lagartiano No lo supe enseguida. Los lagartos son esa raza Extraterrestres que son en realidad reptiles evolucionados. Pasé por la puerta y era muy pequeñita. Me como una especie de armario. Dije. ¿Qué hago aquí? ¿Qué tengo que hacer? Y me dijo el lagartiano, quítate las gafas y espera. Me quité las gafas, esperé… y la puerta se abrió automáticamente. Me asomé y había una camilla en la sala blanca. Me dijo el lagarto: Ponte allí, en la camilla. Tranquilo, no va a durar mucho. Me tumbé la camilla y entonces vinieron dos mujeres grises. Ya saben que hay otras razas extraterrestres que son los hombres grises. Pero estas eran mujeres y muy pequeñitas. Parecían casi niñas. Yo, como no tenía gafas, no las veía muy bien. Solo podía vislumbrar su forma y sus grandes ojos Se acercaban a mí y me dijeron: Va a ser un momento, te vamos a inyectar el líquido radiactivo. Les dije que era eso de un líquido radiactivo. Que pararan Algo normal, me respondieron. Sí, sí, tranquilo. Entonces acercaron una jeringuilla a mi ojo y me introdujeron un líquido por el lagrimal. Yo me puse muy nervioso y me estaba moviendo todo el rato. Recordaba la película de Bueñuel, el perro andaluz. Una imagen que nunca he visto porque siempre me tapo los ojos. Entonces enviaron una señal telepática al hombre lagarto. Y me sujetó muy fuerte y me dijo. No te muevas. Va a ser peor. Y entonces me dejé hacer. No podía resistirme las mujercitas grises me inyectaron el líquido y cuando ya pensaba que habían terminado, dijeron Bueno, ya ha pasado primera mitad. Ahora viene la segunda. Yo. Dios mío, que acabe pronto. Seguían inyectándome el líquido y luego la otra dijo: Mejor doble check. Ahora en el otro ojo también. Lo habían hecho todo en el ojo derecho, ahora querían repetir su experimento en el ojo en el izquierdo también para comparar. Y volvieron a hacer la misma experiencia traumática. Mientras el hombre lagartija me sujetaba firmemente. Yo no podía moverme. Después me introdujeron en una especie de de tubo circular con luces que brillaban. Esto es muy típico de las abducciones, por eso estoy seguro de que me han abducido.

 

Y luego al final terminó todo. Me dejaron en ese armario de teletransportación, me puse las gafas y acabé en la calle mareado. No sabía qué pensar y me cogí el primer bus que encontré. Me perdí, tarde casi una hora a volver a ser yo mismo. Por fin me enteré de donde estaba y me fui para casa. He contado mi experiencia a varios amigos y algunos están de acuerdo conmigo. Otros dicen que soy un soñador, y me lo he inventado. NO sé lo que me ocurrió, pero que he sido abducido. Puedo asegurarle que sí.