La ablación extraterrestre.
Los extraterrestres me han vuelto a contactar, primero por un mensaje telepático. Lo escuché por mi cabeza y luego recibí un mensaje en el móvil con unas coordenadas. Me convocaban un lunes. Pronto en la mañana, a las nueve. Dormí mal la noche anterior. Claro, con estas abducciones no se sabe que puede pasar. Y además sus nuevos métodos. Convocándote a una abducción. No es lo ideal. Antes, las abducciones ocurrían cuando ibas paseando o en coche. Había una luz y te abducían. Ahora no. Ahora te lo comunican previamente con una cita.
Al final, fuí para allá. Iba caminado y me sentía fatal. Tenía la sensación de ser una persona a la que van a fusilar yque va de su propio pie al paredón- Estaba muy nervioso. Llegué a la hora indicada, El lugar de la abucción parecía una especie de óptica porque había como unas gafas fuera de neón. Entré y vi un lagartiano. No lo podía ocultar. Ya saben que la vez anterior también había una lagartiano en la puerta. Pues aquí lo mismo, pero una lagartiano joven muy musculoso. Yo creo que era nuevo en la nave espacial porque no se le veía un poco perdido y sobre todo estaba muy rojo. Pienso que el sol de de la Tierra le sienta mal a los lagartianos ¿o quizás se expuso demasiado sol? No lo sé.
Me arme de valor y hable con el extraterrestre:
Hola creo que me van a abducir
Me miró y me dijo que fuera a la sala de espera. Algo parecido a la vez anterior. Un sitio muy blanco. Esta vez había algo diferente. Había dos grandes ojos, como unos cuadros que se reflejaban en la pared. Algo extraño porque era como cuatro ojos que te están mirando. Y yo me movía y los ojos me seguían. Algo un poco espeluznante. Esperé, no mucho. Diez minutos, 20 minutos. Y al final me llamó alguien. Y fui. Y allí estaba la abeja reina. Sí, con grandes ojos que me miraban. Lo de abeja reina lo voy a explicar después porque mi amigo Adrián, que es muy experto en esto, me lo comentó.
La última vez me tocaron dos hombrecitos grises, en realidad mujercitas grises. Esta vez parece que era unas abejas. La abeja reina y luego otra pequeñita que iba volando a su alrededor. Y me tumbaron en una camilla como la otra vez.
La abeja reina me miraba fijamente y se acercó con una gran aguja y me dijo:
Te voy a pinchar un poquito, pero no hace daño.
Me empezó a pinchar y me hacía un daño horrible. No podía aguantarlo y las abejas me decían:
No te muevas, que no es nada, no es nada, tranquilo. Aguanta como un buen hombrecito.
Entonces les pedí, les supliqué que me pusieron anestesia general para poder pasar ese mal trago. Y se empezaron a reír como locas. Las dos abejas me dijeron
¡Ay, qué buen momento nos has hecho pasar! ¡Cómo nos reímos contigo!
Y yo pensaba: Eta es una situación muy surrealista. Son extraterrestres. Me van a hacer no sé qué, me están pinchando y haciéndome daño en un ojo y encima se ríen.
No sé si de mí, de la situación o que.
Y todo por pedirle una anestesia general. Pues lo más normal del mundo, ya que me van a cortar algo, que que me duerman al menos.
Bueno, pararon de trabajar, se rieron unos cinco minutos y luego volvieron al trabajo. Menos mal que ya la anestesia había hecho efecto y no sé muy bien lo que hicieron. Creo que me quitaron algo porque al final creo que me cortaron algo.
Cuando acabaron la ablación me dijeron:
venga, ya está todo hecho.
Se despidieron de mí, riéndose todavía y salí un poco descolocado del platillo volante disfrazado de óptica.
Tomé el primer bus que encontré y me dejó en otra punta de la ciudad. Como siempre. Tuve que volver luego con el metro.
Y mientras tanto hablé con mi amigo Adrián. Él es muy experto en temas de teorías conspiratorias, pero también ha estudiado mucho los platillos volantes y abducciones.
El me contó que probablemente era otra especie, los insectoides también conocidos como las mantis. Me dijo que eran otra raza extraterrestre que están en lucha con los hombrecitos o mujercitas grises probablemente lo que me hicieron la primera abducción es implantarme algo y estos lo querían recuperar. Por eso me llamaron, me convocaron, se rieron de mí, me hicieron la operación y me sacaron esa cápsula que supongo que será un transmisor y 7 G y 9 k por lo menos.
Y bueno, no sé. Mis conclusiones sobre mi segunda abducción es que los extraterrestres también tienen humor y de hecho se rieron de mí un montón.
Físicamente, no me duele mucho. Se me está pasando la hinchazón y creo que salí bien de la aventura.
Espero solo, que esta nueva raza extraterrestre, no se aburran demasiado y quieran volver a abducirme para reírse de mí.
Esta fue una experiencia. Ya lo saben. Si reciben mensajes telepáticos y en el móvil, no vayan.